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Bonsáis

Ficus, Carmona, Crassula y otros géneros

Qué es un bonsái, cómo cuidarlo con el calor y la humedad de Barranquilla y qué especies se adaptan al interior.

Qué es un bonsái

Un bonsái no es una especie ni un árbol enano de nacimiento. Es un árbol o arbusto común, cultivado en una matera baja y poco profunda y mantenido pequeño con poda, pinzado y recorte de raíces. La palabra viene del japonés y significa, más o menos, plantado en una bandeja. La técnica nació en China y se refinó en Japón durante siglos.

Lo que distingue a un bonsái de una planta pequeña cualquiera es la forma. Un tronco con carácter, que se ensancha en la base; ramas repartidas con espacio entre ellas; hojas proporcionadas al tamaño del tronco; y una matera elegida para que el conjunto se vea equilibrado. Es la razón por la que cada bonsái es distinto de otro, incluso entre ejemplares de la misma especie.

Es también una planta que se cuida de forma constante. No pide nada extraordinario, pero sí atención regular: revisar el riego, girar la planta, pinzar los brotes nuevos. A cambio, un bonsái bien cuidado vive años y mejora con el tiempo.

Un punto que conviene saber antes de elegir: la especie importa más que el estilo. Los bonsáis de árboles de clima templado, como los pinos y los enebros, necesitan estaciones marcadas y frío, y no se adaptan al Caribe. Los de especies tropicales y subtropicales, como el ficus, sí. Por eso en Barranquilla se usan árboles de clima cálido, y al comprar uno vale la pena preguntar qué especie es.

Tampoco hay bonsáis de interior estricto: todos son árboles y buscan la luz. Los tropicales toleran estar dentro de casa si tienen una ventana muy luminosa cerca, y lo mejor es combinar interior y balcón.

Cuidados del bonsái en el Caribe

Estas pautas aplican a bonsáis de especies tropicales y subtropicales, las que se adaptan a la ciudad. Antes de llevarte uno, pregunta cuál es su especie y qué luz pide: los detalles cambian de una a otra.

Luz

La mayoría de los bonsáis tropicales piden mucha luz. Lo ideal es un balcón o una ventana muy luminosa donde reciban sol suave de la mañana. Dentro de un cuarto con poca luz se debilitan: las hojas se vuelven pequeñas y pálidas y las ramas se alargan buscando claridad. Si lo tienes dentro de casa, gira la matera un cuarto de vuelta cada semana para que crezca parejo, y de vez en cuando sácalo unas horas a un sitio más luminoso.

Riego

El error más común es regar por costumbre. La matera es pequeña y el sustrato drena rápido, así que en Barranquilla se seca antes de lo que muchos esperan, sobre todo con calor y brisa. Mete un dedo un par de centímetros en el sustrato: si está seco, riega; si está húmedo, espera. Cuando riegues, hazlo con abundancia, hasta que el agua salga por los huecos de la base. Regar poquito cada día moja solo la superficie y deja secas las raíces de abajo.

Calor y humedad

Los bonsáis tropicales aguantan bien el calor y se benefician de la humedad del ambiente. Lo que más les afecta es el viento seco, que en los primeros meses del año en Barranquilla resta humedad a las hojas, y el sol del mediodía contra una matera que se calienta. Un lugar con aire que se mueva, pero protegido de las ráfagas fuertes, es lo adecuado.

Sustrato y matera

No lleva tierra común: se compacta y no deja respirar a las raíces. Se usa una mezcla granular que drena y, a la vez, guarda algo de humedad, con componentes como akadama, piedra pómez o grava volcánica. La matera siempre debe tener huecos de drenaje. El trasplante se hace cada dos o tres años, cuando las raíces llenan la matera, y se aprovecha para recortarlas.

Poda y forma

Para mantener el tamaño, se pinzan con los dedos o con tijera los brotes nuevos cuando se alargan, dejando unas pocas hojas. Es una tarea pequeña, frecuente y sin urgencia. Las ramas se pueden guiar con alambre, pero eso se hace con cuidado y conviene aprenderlo con alguien que lo haya hecho antes.

Un bonsái es un árbol de verdad, cultivado pequeño.

Variedades de bonsái

  • Ficus

    Ficus retusa

    Una de las especies más usadas para bonsái en clima cálido. Pregunta por la forma de sus raíces aéreas.

  • Carmona

    Ehretia microphylla

    Hoja pequeña y brillante, con florcitas blancas. Pregunta cuánta luz pide.

  • Jade

    Crassula ovata

    Hojas carnosas que guardan agua. Pregunta cada cuánto regarlo.

  • Serissa

    Serissa foetida

    Florece en blanco, pero es sensible a los cambios. Pregunta cómo adaptarla.

  • Esquefilera

    Schefflera arboricola

    Resistente y de hoja pequeña. Pregunta cómo pinzarla.

Pregúntanos cuáles tenemos hoy en la tienda.

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Bonsáis de interior

Un bonsái de interior es, en realidad, un bonsái de una especie tropical que tolera vivir dentro de casa. Ningún árbol es de interior estricto, pero algunos, como el ficus, el jade o la esquefilera, se adaptan bien si tienen buena luz.

La condición es la ventana. Ponlo junto a la ventana más luminosa de la casa, donde le llegue claridad durante buena parte del día. Aléjalo del aire acondicionado, que reseca las hojas, y evita ponerlo en un rincón sin luz natural, por bonito que se vea: ahí se debilita en pocas semanas.

Dentro de casa el sustrato tarda más en secarse que en un balcón, así que el riego se espacia. Aun así, no lo riegues por calendario: revisa con el dedo. Cada tanto, llévalo unas horas a un balcón con luz suave. Si no estás seguro de qué especie te conviene según la luz de tu casa, cuéntanos cómo es tu espacio y te orientamos.

Bonsáis mini

Los bonsáis mini son árboles en matera muy pequeña, de pocos centímetros. Caben en un escritorio o una repisa, y por eso se llevan bien con los apartamentos y las oficinas.

La matera pequeña guarda muy poco sustrato, así que se seca mucho más rápido que la de un bonsái grande. En el calor de Barranquilla puede pedir agua cada día, a veces más de una vez. Si te vas a ausentar un fin de semana, tenlo en cuenta antes de comprarlo.

Busca un mini con el tronco firme, las hojas de color parejo y sin ramas secas, y pregunta qué especie es y cuánta luz necesita. Es una buena forma de empezar a conocer la técnica, pero es también la que perdona menos los descuidos de riego.

Bonsáis para regalar

Un bonsái es un regalo que se queda mucho tiempo, pero pide que quien lo recibe esté dispuesto a cuidarlo con constancia. Es un buen regalo para alguien a quien le gustan las plantas o disfruta de tener algo que cuidar a diario.

Para que dure, escoge una especie tropical que se adapte al Caribe y avisa a quien lo reciba que no es un adorno: necesita luz, agua y atención regular. Un bonsái sin luz suficiente se debilita pronto, y esa es la causa más común de que no sobreviva.

Al entregarlo, acompáñalo con tres indicaciones: ponerlo junto a una ventana luminosa, regar cuando el sustrato esté seco al tacto y no dejar agua acumulada en el platillo. Si quieres ayuda para elegirlo, escríbenos por WhatsApp o visítanos en Riomar y te contamos cuáles hay disponibles.

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Cra. 60 #79-37, Riomar

  • Lunes a sábado, 7:30 a. m. - 6:00 p. m.
  • Domingo, 8:00 a. m. - 3:00 p. m.